La plaza del Centro Cultural Antonio López en Coslada se llenó de alegría y color la tarde del miércoles, despidiendo el Carnaval con una de sus tradiciones más arraigadas y esperadas: el Entierro de la Sardina. Este evento no solo marcó el cierre de las festividades carnavaleras de este año, sino que también confirmó la alta participación y el entusiasmo de la comunidad local, que se ha mantenido a lo largo de todas las actividades programadas durante el Carnaval.

La celebración comenzó por la tarde, ofreciendo una variedad de actividades diseñadas para entretener a visitantes de todas las edades. Los cuentos de Doña Sardina, protagonizados por las entidades ciudadanas, acercaron a niños y mayores a historias llenas de fantasía y humor en torno a la figura central del evento: la sardina.
El cortejo fúnebre, liderado por la Compañía Sin Fin, brindó un espectáculo callejero que combinó la música, el baile y el teatro. Este pasacalles simbolizó el adiós a las fiestas de Carnaval.

Como es tradición, el evento culminó con la quema simbólica de Doña Sardina. La jornada estuvo acompañada de pastas y bebidas, dando el último adiós a la sardina hasta el próximo año.
¿Qué simboliza el Entierro de la Sardina?
El Entierro de la Sardina es una festividad que simboliza el fin del Carnaval y la transición hacia la Cuaresma. Acompañado de elementos festivos, como los disfraces, la música, y el teatro callejero, se crea una figura, normalmente un pez de papel maché o un símbolo similar, que representa a la sardina. Esta es incinerada en una gran hoguera.
La quema de la sardina, acto central de esta celebración, es un rito de purificación y renovación, donde el fuego simboliza la destrucción de los vicios y los errores del pasado. Más allá de su significado religioso, el Entierro de la Sardina se ha convertido en una expresión cultural que refleja la capacidad de las comunidades para unirse en torno a rituales compartidos.
